Mejorando la educación para transformar vidas

A. QUIÉNES SOMOS


CE PROGRESA AMANTANÍ es una asociación que trabaja desde 1997 en Cuzco (Perú) en defensa de los derechos e intereses de las niñas y niños más necesitados y desprotegidos.
En la ciudad del Cuzco albergamos a niñas y niños en situación de desprotección parental o riesgo social en Hogares donde procuramos atender todas sus necesidades materiales, físicas, educativas, afectivas y espirituales en el ambiente más familiar posible. Contamos con un hogar transitorio y tres hogares familiares, situados en la ciudad del Cusco y próximos entre sí, con una capacidad total de 70 niñas y niños.

El hogar transitorio acoge a niños por negligencia o incapacidad temporal o permanente de la familia para cubrir sus necesidades básicas, estando en peligro su vida y desarrollo. Con capacidad para 40 niños, divididos en dos secciones (de 0 a 4 años y de 4 a 17 años), les brinda atención integral: residencia, alimentación, educación, asistencia médica y psicológica, ocio y un trato afectivo. Se acepta el ingreso de los niños/as permanentemente (24 horas los 365 días del año), y es el primer centro al que recurre la Comisaría de Familia del Cusco. Las otras vías de entrada son a través de los Juzgados y las Fiscalías de Familia.

Nuestra prioridad es promover la reinserción familiar, buscando y apoyando a la familia biológica. Cuando la Investigación Judicial finaliza en Sentencia de Abandono, se realizan los informes solicitados por la Dirección General de Adopciones encargada de identificar una familia adoptiva que responda las necesidades particulares de cada niño/a.

Los niños y niñas a quienes acogemos requieren por sus antecedentes una atención mayor y especializada en comparación con otros niños/as nacidos en un entorno familiar normalizado, por ello nuestro objetivo es ofrecerles un trato individual y especializado, acercándonos a propuestas de acogimiento residencial que garanticen sus posibilidades para un buen desarrollo.
Los 3 hogares familiares funcionan en casas independientes donde viven diez a doce niñas y niños al cuidado de una madre o padres sustitutos. En ellos se les da un trato individualizado en un entorno familiar, cuyo acompañamiento es coordinado y supervisado desde el equipo técnico de la institución. Allí los/as niños/as pueden permanecer hasta cumplir los 18 años, edad a la que se ha procurado que adquieran las capacidades para una vida autónoma.
Por último, desde 2003 somos un miembro activo de la Red Semilla Nueva , convencidos de la necesidad de trabajar en coordinación con las instituciones del Cusco dedicadas a la infancia y adolescencia en riesgo.

B. CONTEXTO DEL PROYECTO

A pesar de que Perú es actualmente uno de los países de Latinoamérica con mejor índice de crecimiento económico, este crecimiento va acompañado de unos índices de inequidad también muy altos, lo que se traduce fundamentalmente en una desigual distribución de la riqueza y de los beneficios del desarrollo económico y social, especialmente en las regiones de los Andes y de la Selva Amazónica.
En el ámbito de la educación la situación del Perú es muy preocupante, ocupando, en este caso, los últimos lugares del continente en cuanto a calidad del sistema educativo. En el 2001, cuando se aplicó la prueba PISA (Programme for Internationall Student Assessment), de 45 países, Perú terminó en el último puesto en lectura, matemáticas y ciencias. Y en el 2003-2006 Perú está en el puesto 70 entre 74 países. Consciente de que la Educación es una de las claves principales para transformar la situación del país, el gobierno actual ha puesto en marcha diferentes medidas con el objetivo de revertir la situación. Sin embargo, estos esfuerzos son todavía insuficientes, especialmente en las zonas de la sierra del país, donde se encuentra la provincia del Cusco y se desarrolla el trabajo de nuestra Institución.

El problema educativo en la región del Cusco ya no es si los niños, niñas y adolescentes pueden acceder a la Educación primaria y secundaria obligatoria, ya que en la región el 87% de los niños, niñas y adolescentes asisten regularmente a la Escuela, pero el 43% de los niños y niñas entre los 3 y los 16 años lo hacen fuera del sistema educativo formal, a través de los llamados Centros no Escolarizados. El problema actual tiene que ver mucho más con la calidad de la educación que ha demostrado ser un factor tan limitante para el desarrollo como el acceso a la educación lo fue en su tiempo. Algunos de los factores que parecen estar relacionados con la precaria situación de la educación en la región tienen que ver con la existencia de políticas educativas que no priman la formación de los profesores junto con una deficitaria asignación presupuestal de recursos pedagógicos a los centros Educativos.

A todo esto se suma, para potenciar todavía más lo crítico de la situación, la condición precaria de la situación de la infancia en la Región. De acuerdo con el último estudio de UNICEF (2008), el 60% de la población del Cusco menor de 18 años se encuentra en pobreza, siendo que el 29% sufren pobreza extrema. Asimismo, el 38% de niños y niñas menores de 5 años, experimentan desnutrición crónica, y el 56% de los niños entre 6 y 9 años y el 32% entre 12 y 17 años, padecen anemia, lo que quiere decir que más de la mitad de los niños de la región tienen insuficiencia de hierro.

La combinación de estos factores mencionados de salud junto la deficitaria situación del sistema educativo, condicionan notablemente su capacidad de aprendizaje y, por tanto, el logro de las habilidades previstas por el sistema educativo y, seguramente, en un futuro el logro de capacidades para desenvolverse con éxito en su vida.

Dentro de esta situación de la infancia, todavía existe un sector más crítico que es el de los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en situación de riesgo social, albergados en Instituciones, como consecuencia de la desestructuración familiar, el abandono y el maltrato que experimentan al seno de sus familias y de la sociedad. Es con este sector de población con el trabaja fundamentalmente el área de protección de la infancia de CE PROGRESA AMANTANÍ, que alberga a 70 niños, entre 0-17 años.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Amantaní para garantizar las mejores condiciones para los niños, niñas y adolescentes a los que atiende, nos encontramos continuamente con el problema de la calidad educativa de los Centros Escolares, formales y no formales, que no pueden atender del modo oportuno los déficits académicos y de aprendizaje de los que parten estos niños, niñas y adolescentes. Y es que en este colectivo se concentran todos los factores de riesgo mencionados anteriormente para la infancia. Todos los niños, niñas y adolescentes con los que trabajamos han sufrido de un modo u otro, y en los primeros años de su vida, la falta de un contexto afectivo, de salud y de estimulación adecuado para poder desarrollar sus capacidades, lo que se empieza a traducir a partir de los 5-6 años en serias dificultades de aprendizaje que les impiden poder responder de la forma adecuada a las demandas del contexto académico y poder seguir el ritmo de los demás niños, niñas y adolescentes de su rango de edad.

CE PROGRESA AMANTANÍ se enfoca desde hace unos años a intentar ofrecer a estos niños, niñas y adolescentes las oportunidades educativas que les permitan afrontar y superar su déficit educativo, con el convencimiento profundo de que la educación es la mejor herencia que se les puede dejar para que tengan la posibilidad real de acceder a una vida digna.

LÍNEAS DE ACCIÓN Y OBJETIVOS

APOYO EDUCATIVO

Objetivo: Crear espacios de refuerzo escolar para niños/as con dificultades de aprendizaje y aprestamiento en la institución permitiendo mejorar su rendimiento.

El área de protección de la infancia de CE PROGRESA AMANTANÍ alberga a 50 niños/as y adolescentes que se encuentran en edad escolar. Tras haber realizado las evaluaciones psicopedagógicas oportunas se han identificado 18 niños y niñas que necesitan de forma prioritaria un apoyo educativo adicional que refuerce el desarrollo con éxito de su periodo de educación obligatoria. Para ello, se ha estimado oportuno poder contar con dos profesores de apoyo que pudieran trabajar para fortalecer las habilidades cognitivas e intelectuales oportunas de estos niños y niñas, así como el seguimiento de su progreso escolar, de modo que probablemente en un periodo de 2 a 3 años pudieran alcanzar el ritmo y capacidad de aprendizaje requerido por el sistema.